Llevar buenos hábitos a lo largo de la vida es la mejor arma para combatir diversas enfermedades, durante la etapa de la vejez es cuando más se diagnostican diversas patologías, esto se debe a que el cuerpo ya no cuenta con la misma vitalidad y fuerza.
Es frecuente que los pacientes de 60 años no consuman la cantidad adecuada de proteína, lo cual es esencial para la buena salud de los músculos que se empiezan a desgastar a partir de los 40 años de edad. Para determinar la cantidad exacta que debe consumir cada persona es pertinente acudir con un nutricionista, este indicará la cantidad de proteína que debe consumir cada paciente de acuerdo con su peso, edad y talla.
La idea es aumentar el consumo de huevos, ternera, pollo y pescados, este último debe ser consumido como mínimo dos veces en la semana.
Un error frecuente y que suele pasar desapercibido es no ingerir la suficiente cantidad de agua al día. Este hábito es crucial, ya que por medio de la orina se puedan eliminar las toxinas que se han acumulado dentro del organismo. A medida que se envejece la sensación de sed empieza a disminuir, pese a esto es pertinente tener el hábito de consumir el agua adecuada durante el día para evitar la deshidratación.
Comer a deshoras es otro mal hábito que puede pasar factura con el paso de los años. Alimentarse fuera de las horas pertinentes aumenta el riesgo de alterar los ritmos de sueño o de sufrir más períodos de insomnio, impidiéndole al cuerpo y a la mente reponer la energía pérdida durante el día.
El bajo consumo de fibra también puede ser perjudicial para la salud. La ingesta de alimentos cargados de fibra soluble es indispensable para tratar y prevenir enfermedades como el estreñimiento, también es crucial para prevenir la diabetes y los niveles de colesterol elevados en la sangre.
Con información de VTV









