Investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio (Estados Unidos), que trabajan con colaboradores de cinco países, han descubierto que la capacidad de resistir o recuperarse de infecciones y otras fuentes de estrés inflamatorio, denominada «resiliencia inmunitaria», difiere ampliamente entre individuos y quienes las conservan viven más y resisten las infecciones, según publican en la revista ‘Nature Communications’.

El equipo ha desarrollado un conjunto único de parámetros para cuantificar el nivel de resistencia inmunitaria, lo que contribuirá a la toma de decisiones en materia de atención sanitaria y ayudará a los investigadores a comprender las diferencias en la duración de la vida y los resultados sanitarios en personas de edades similares.

Aunque la edad desempeña un papel importante en la respuesta del organismo a los factores de estrés infecciosos e inflamatorios, algunas personas conservan o recuperan una resistencia inmunitaria óptima con independencia de la edad, señala el doctor Sunil K. Ahuja, autor principal y catedrático del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio, especializado en enfermedades infecciosas.

«La resiliencia inmunitaria es la capacidad de mantener una buena función inmunitaria, denominada inmunocompetencia, y minimizar la inflamación mientras se experimentan factores inflamatorios estresantes –explica el doctor Weijing He, coautor y científico investigador principal del Centro de Medicina Personalizada y la Fundación para el Avance de la Investigación en Salud de los Veteranos de la Administración de Veteranos–. Descubrimos que durante el envejecimiento y al experimentar estrés inflamatorio, algunas personas resisten la degradación de la resiliencia inmunitaria».

Las pruebas de laboratorio desarrolladas para evaluar los niveles de resistencia inmunitaria se evaluaron en casi 50.000 personas de diferentes edades y tipos de desafíos para sus sistemas inmunitarios.

Esta evaluación demostró que los individuos con niveles óptimos de resiliencia inmunitaria tenían más probabilidades de vivir más tiempo y resistir las infecciones por VIH y gripe, el SIDA y la reaparición del cáncer de piel tras un trasplante de riñón y sobrevivir a la infección por COVID-19 y la sepsis.

La resistencia inmunitaria también se midió en los receptores de trasplantes de riñón, que tienen un riesgo 100 veces mayor de desarrollar cáncer de piel y descubrieron que, si alguien tenía una resistencia inmunitaria óptima en el momento del primer cáncer, se resistía a padecer el segundo.

Otro factor observado en todas las poblaciones y especies fue que los niveles más altos de resistencia inmunitaria óptima se observaban con más frecuencia en las mujeres que en los hombres.

Con información de Infosalus.con

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