Frank Rubio nació en California. Sus padres son salvadoreños y él creció en El Salvador y en Colombia, donde estudió varios años. De vuelta a EE UU, se alistó en el Ejército. Fue paracaidista (más de 650 saltos con éxito) y piloto (tuvo a sus manos un UH-60 Blackhawk). Llegó a superar las 10.100 horas de vuelo, incluidas 600 horas de combate durante las operaciones en Bosnia, Irak y Afganistán, ahora se encuentra en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), a unos 400 kilómetros de la Tierra, está atrapado y deseando volver.

Rubio viajó a la estación espacial en una nave espacial rusa como parte de un acuerdo de intercambio de tripulaciones entre la NASA y Roscosmos (la agencia espacial rusa). Al norteamericano le tocó viajar a bordo de la Soyuz MS-22, mientras que Roscosmos puso a la cosmonauta Anna Kikina en una misión de SpaceX Crew Dragon que despegó en octubre de 2022 y regresó a casa el 11 de marzo.

«Si vuelvo antes estaré feliz por estar con mi familia», le ha dicho Rubio a la cadena estadounidense de habla hispana Univision. Pero reconoce que los problemas técnicos han provocado que «pueda permanecer de 3 a 6 meses más en la Estación Espacial Internacional».

Mientras, Rubio se hace un sitio en el olimpo de la NASA. Ya es el astronauta estadounidense que más tiempo lleva en el espacio: más de 200 días. Se anuncia que podría regresar allá por septiembre tras convertirse en el primer astronauta estadounidense en permanecer un año en el espacio. 

En todo caso, el récord mundial es ruso. El difunto cosmonauta Valeri Polyakov, que permaneció 437 días seguidos en órbita a bordo de la estación espacial rusa Mir entre 1994 y 1995.

En la espera, Rubio se dedica a los experimentos científicos, entre ellos cultivos hidropónicos y aeropónicos. El propósito es aumentar las reservas de comida para futuras expediciones a la Luna y Marte. «Este tipo de experimentos sirven para saber cómo crecen las plantas», le ha explicado a Univision.

Con información de 20minutos.es

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