El aspartamo es un edulcorante artificial muy usado en los refrescos y otros productos comestibles, y resulta que es “posiblemente” cancerígeno para los seres humanos, aunque sin modificar la dosis diaria considerada segura, según indicó la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“No estamos aconsejando a las empresas que retiren sus productos ni aconsejando a los consumidores que dejen de consumirlos por completo”, aclaró el director del departamento de Nutrición, Salud y Desarrollo de la OMS, Francesco Branca.
La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la OMS evaluó por primera vez el nivel de peligro del aspartamo. Los expertos, que se reunieron del 6 al 13 de junio, concluyeron que el edulcorante “puede ser carcinógeno para los seres humanos”, lo que lo incluye en el grupo 2B de la clasificación de la IARC.
La decisión de incluir el aspartamo en ese grupo se tomó sobre la base de “indicaciones limitadas” relacionadas con el cáncer en humanos, en particular, para el carcinoma hepatocelular, un tipo de cáncer de hígado, según la OMS.
“Las indicaciones limitadas sobre el carcinoma hepatocelular provienen de tres estudios realizados en Estados Unidos y en diez países europeos. Se trata de los únicos estudios epidemiológicos sobre el cáncer de hígado”, precisó la doctora Mary Schubauer-Berigan, de la IARC.
“Examen en profundidad”
Este edulcorante sin valor nutritivo es muy utilizado desde los años 1980 y está presente en muchos productos, desde bebidas con pocas calorías, conocidas como “light”, hasta platos preparados, chicles, gelatinas o helados. Y también en medicinas, como las pastillas contra la tos, y en los dentífricos.
La Asociación Internacional de Edulcorantes (ISA) subrayó que el grupo 2B pone al aspartamo en la misma categoría que el kimchi y otras verduras marinadas.
El Comité Mixto “reafirmó una vez más la seguridad del aspartamo después de haber llevado a cabo un examen en profundidad, completo y científicamente riguroso”, insistió la secretaria general de la ISA, Frances Hunt-Wood.
Pero para Camille Dorioz, responsable de campañas de la asociación Foodwatch, el anuncio de la OMS “tiene un sabor amargo”, ya que, considera, “un edulcorante posiblemente cancerígeno no tiene lugar en nuestros alimentos o bebidas” .
Con información de VTV









