El método consiste en una serie de ejercicios de calentamiento que implican a todo el cuerpo. La esperanza de vida es un dato estadístico fascinante que refleja con exactitud la salud, el estilo de vida y el bienestar general de un país. En este ámbito, Japón no tiene rival y ofrece un modelo de salud ejemplar y longevidad excepcional. Sin embargo, esto podría dejar perplejos a los que están familiarizados con la cultura occidental del gimnasio, ya que los japoneses parecen favorecer un enfoque significativamente diferente para mantener la salud.
En este sentido, los nipones tienen la costumbre de envejecer con dignidad y gozan de una salud robusta sin que predomine la tendencia a ir al gimnasio. Así que surge la pregunta: ¿cuál es el secreto que se esconde tras las notables estadísticas de salud de Japón?
Ejercicio de baja intensidad, pero suficiente
Para responder a esta pregunta, es necesario sumergirse en las profundas corrientes culturales que conforman las normas sociales japonesas y las opciones de estilo de vida. En Japón, la forma física no se percibe como una cuestión aparte, una tarea que hay que tachar de la lista o una rutina rigurosa que hay que realizar en un gimnasio. Por el contrario, está entrelazado con la vida cotidiana, una armoniosa mezcla de actividades rutinarias y tradiciones únicas que fomentan la salud y la longevidad.
Las calles de Japón son un testimonio de este enfoque integrado de la forma física, repletas de gente que elige caminar o montar en bicicleta en lugar de conducir para sus desplazamientos diarios. Además, la dieta tradicional japonesa, repleta de pescado fresco, verduras, alimentos fermentados y té, contribuye significativamente a su salud general y longevidad.
Pero puede que la piedra angular del singular paradigma japonés de la salud sea su perdurable práctica del Rajio Taisō, que se traduce como Radio Taiso o Radio Calistenia. Esta práctica, una fusión de movimiento y melodía, forma parte de la vida japonesa y promueve la actividad física diaria de forma divertida y atractiva.
En lugar de insistir en entrenamientos de alta intensidad, esta rutina de gimnasia comunitaria se centra en ejercicios suaves y rítmicos que pueden realizar personas de todas las edades. Los movimientos siempre se hacen acompañados de una melodía tradicional, que siempre es la misma y se emite por radio, que sirve como guía para realizar los estiramientos.
Así se puede hacer
Este ritual consiste en una serie de ejercicios de calentamiento que implican a todo el cuerpo. Se inicia con un acto sencillo: ponerse de pie y estirar el cuerpo. A continuación se flexionan las rodillas, lo que infunde energía a las piernas y favorece la flexibilidad y el equilibrio.
Luego vienen las rotaciones de brazos, hacia delante y hacia atrás, un ejercicio que trabaja los músculos de los brazos a la vez que tonifica suavemente los hombros. A esta secuencia le sigue la extensión de las piernas y la apertura del pecho, un movimiento que crea una oleada de energía a través del torso, fortaleciendo el core y promoviendo una mejor postura.
La rutina continúa con movimientos de inclinación de lado a lado, que proporcionan un suave estiramiento de los costados y aumentan la flexibilidad lateral. La flexión hacia el suelo no solamente proporciona un buen estiramiento de los isquiotibiales.
La parte final de esta secuencia consiste en girar el cuerpo de izquierda a derecha mientras los brazos se balancean libremente. Es un movimiento dinámico que da un buen giro a la columna vertebral, fomentando la flexibilidad y la sensación de ligereza.
Con información de Mundo Deportivo.









