Freddy Tomas estaba trabajando en su jardín en Lahaina cuando el fuego empezó a acercarse con aterradora rapidez hasta la misma cerca. Corrió a salvar algunos objetos valiosos de la casa, pero se dio cuenta de que no tenía tiempo y huyó, con la cara oscurecida por el hollín.
Días después de huir en su camioneta descubierta en medio de un humo tan denso que sólo podía seguir las luces traseras rojas del vehículo que iba delante, y rezar porque estuvieran yendo por el camino correcto, el trabajador retirado de hotel, procedente de Filipinas, regresó a su casa destruida con su hijo para buscar la caja fuerte.
Tomas, de 65 años, dijo que contenía pasaportes, documentos de naturalización y otros papeles importantes, además de 35.000 dólares.
Para inmigrantes como Tomas, Lahaina era un oasis con casi el doble de población nacida en el extranjero que el territorio continental estadounidenses. Ahora esos trabajadores intentan recomponer sus vidas tras el fuego que arrasó la localidad el 8 de agosto.
El condado Maui y la policía del condado confirmaron el domingo la identidad de otras cinco víctimas de los incendios, según la web del condado. La cifra de muertos confirmados se mantenía en 114 mientras los investigadores seguían buscando en la zona.
El alcalde del condado Maui, Richard Bissen, dijo el domingo en redes sociales que 27 víctimas han sido identificadas y 11 familias fueron informadas de las pérdidas. El FBI y la oficina del forense del condado Maui trabajaban juntos para identificar los restos recuperados.
“En este momento hay 850 nombres en la lista de personas desaparecidas”, dijo Bissen. La cifra era una mejora desde los más de 2.000 nombres iniciales.
Con información de The San Diego Unión -Tribune









