En el siglo XVII, el físico y matemático inglés Isaac Newton postuló las leyes naturales que rigen el movimiento en la Tierra y en todos los cuerpos celestes del universo, fundamentos conocidos como las tres leyes de Newton. Estas son la ley de inercia, la ley de fuerza y la ley de acción y reacción.
Los tres axiomas del movimiento fueron detallados en ‘Philosophiae Naturalis Principia Mathematica’, un tratado compuesto de tres volúmenes que fueron escritos en latín debido a que se encontraba dirigido exclusivamente a un público universitario y docto en materias de matemática y astronomía.
Ahora, tras casi 300 años de la publicación del último tomo, en 1726, Daniel Hoek, un filósofo de Virginia Tech (EE. UU.), ha detectado un error de traducción del latín al inglés en la primera ley de Newton, una equivocación que ha causado una serie de malinterpretaciones en las más recientes generaciones de físicos y filósofos.
Un error del latín al inglés
Según cuenta Hoek en su estudio, Newton escribió originalmente en su obra sobre la ley de inercia que “todo cuerpo persevera en su estado de reposo o de movimiento uniforme y recto, excepto en la medida que se vea obligado a cambiar su estado por las fuerzas impresas”.
Sin embargo, cuando el texto fue traducido del latín al idioma inglés, no todas las publicaciones conservaron la idea original del axioma y tradujeron la frase “excepto en la medida” (nisi quatenus) por la expresión “salvo que”, como fue el caso de la popular traducción de Andrew Motte, de 1729, cuando Newton ya había fallecido.
A partir de ello, cuenta Hoek, surgieron interpretaciones como las de Brian Ellis, otro estudioso de las obras de Newton, quien en su traducción parafraseó el axioma diciendo: “Todo cuerpo no sujeto a la acción de fuerzas continúa en su estado de reposo o movimiento uniforme en línea recta”.
Aunque puede resultar un cambio mínimo de traducción, así redactado, la primera ley ha concebido, en algunos expertos, la idea de que Newton sí creía que en el universo existen objetos libres de fuerzas externas que actúen sobre ellos, algo que no es cierto puesto que ahora se sabe que la gravedad y la energía oscura dominan todos los rincones del cosmos.
Con información de La República









