El inicio de las hostilidades en Gaza provocó el cierre de un campo de gas en la costa de Israel que suministraba a Egipto.

Gracias a este suministro, Egipto había podido reanudar a pequeña escala sus exportaciones de GNL, cuya incidencia en el mercado europeo es mínima.

En las últimas dos semanas, ha habido un repunte de más del 30% en los precios referenciales del gas en Europa. Diversas circunstancias geopolíticas han convergido para marcar un nuevo periodo de inestabilidad.

Desde entonces, el precio ha tendido a estabilizarse ligeramente por encima de los 50 euros. La percepción de riesgo manda por encima de la realidad del mercado.

Estas variaciones son similares a las experimentadas en agosto, cuando se produjo la amenaza de huelga en las plantas de exportación de gas licuado en Australia, cuya contribución al suministro europeo es nula.

Ambos ejemplos ponen de manifiesto la elevada volatilidad del mercado de gas en Europa, derivada de la sustitución del gas ruso por tubería, que aportaba cerca de un 40% del consumo europeo, por el suministro de gas natural licuado en barcos, mucho más sensible a la competencia internacional.

Si el precio es más alto en Asia, hacia allá se encaminarán los cargamentos, con el consiguiente riesgo de una menor oferta en Europa. Riesgo de menor oferta que tiene una traducción inmediata en el nivel de precios.

Con información de El Confidencial

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