El daño sufrido por el gasoducto que conecta Finlandia con Estonia, y que permanece inoperativo desde hace una semana , fue causado por una “fuerza externa”. Así lo confirmó este pasado 17 de octubre el ministro finlandés de Clima, Kai Mykkänen, en declaraciones a los medios de comunicación en Luxemburgo, donde se celebró una cumbre de los responsables europeos de esa cartera.
“Todo lo que podemos afirmar es que ha sido una fuerza externa”, ha reconocido Mykkänen al tiempo que deslizaba que su país no culpará a ningún país u ente concreto por este ataque hasta que tenga evidencias claras. Las pesquisas preliminares ya habían puesto encima de la mesa la posibilidad de un “sabotaje”, como el sufrido el año pasado por el Nord Stream, la principal vía de entrada del gas ruso en la UE.
El incidente en el Balticconnector —que lleva inutilizado desde la madrugada del domingo 15— y la guerra abierta entre Israel y Hamás han provocado un abrupto repunte en el precio del gas natural. El índice holandés TTF, que se utiliza como referencia en todo el continente, cerró la semana con un repunte superior al 40%. El lunes y martes de la semana pasada, sin embargo, el mercado gasista apuntaba a una relativa relajación en el entorno de los 50 euros por megavatio hora, máximos desde finales de agosto.
Cinco meses de reparación
La previsión de los operadores finlandés y estonio del Balticconnector es que las tareas para reparar el tubo duren al menos cinco meses. Con ese calendario, el gasoducto quedaría inactivo en invierno —cuando el consumo de gas se dispara, en especial en países tan fríos como estos— y solo volvería a estar operativo a partir de la próxima primavera. Tanto la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, a la que pertenecen ambos países) como Estados Unidos han ofrecido su apoyo a las autoridades finlandesas en la investigación, que han respaldado íntegramente.
Con información de El País









