Mientras sonaba el himno argentino en el Maracaná, los silbidos de hinchas brasileños dieron comienzo a una pelea a trompadas entre los fanáticos de ambas seleccionados. La Policía brasileña, intentó disuadir el conflicto. Allí aparecieron los propios futbolistas, que se acercaron a las tribunas para controlar la represión.

Hinchas llorando, una mujer que bajó al césped para resguardar a un niño que tenía en brazos y un hombre retirado en camillas son algunas de las imágenes de lo que ya es un escándalo.

Apenas cinco minutos después de iniciado el conflicto en las tribunas del Maracaná, Lionel Messi se fue caminando desde esa zona hacia el vestuario. «Nos vamos. Así no se puede jugar al fútbol», le dijo al árbitro Piero Maza, sin dudarlo. Atrás suyo salieron del campo de juego el resto de los futbolistas de la Scaloneta. El comienzo del partido es una incógnita.

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