Un equipo de ingenieros unificó un amasijo de células cerebrales a un sistema electrónico con inteligencia artificial (IA) para formar Brianoware, una de las primeras computadoras orgánicas funcionales.
El dispositivo híbrido fue capaz de reconocer el habla humana con un gran porcentaje de fiabilidad.
El estudio publicado en Nature Electronics presenta un nuevo enfoque biológico para superar las actuales limitaciones de la inteligencia artificial procesada en chips convencionales de silicio.
A través de la conexión con un organoide cerebral (una versión miniaturizada y simplificada de un cerebro), la IA puede procesar la información y aprender a resolver un problema usando las conexiones neuronales naturales.
Los científicos a cargo han descrito a Brianoware como un “hardware de inteligencia artificial viviente que aprovecha el poder del cálculo de las redes neuronales biológicas”.
Brianoware, una máquina orgánica funcional
El dispositivo creado por las universidades de Indiana, California y Cincinnati se usó para aprender a identificar voces de una conversación.
El organoide compuesto de células cerebrales y circuitería entrenó con 240 archivos de audio que contenían el sonido de las vocales “a” y “e” pronunciadas por ocho hombres en un intervalo de 12 horas.
La lógica detrás del sistema de enseñanza es similar a algoritmos que ya se usan para disminuir el ruido en las llamadas. Brainoware inició un proceso de aprendizaje y error.
Con cada prueba, el organoide cerebral mejoró su precisión al momento de distinguir las vocales.
Los científicos afirman que alcanzó hasta un 78% de efectividad. Lo que realmente sorprendió a los los investigadores fue su capacidad para transformarse tras un error.
“Estos resultados indican que el entrenamiento remodela notablemente la conectividad funcional del órgano, facilitando posiblemente la capacidad de aprendizaje no supervisado de Brainoware”, afirman los autores.
Con información de Últimas Noticias









