Yuliveth Jardín Goitia (18) fue la única venezolana que ingresó a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) la semana pasada, al medirse con más de 5.500 postulantes que buscaban una vacante para las 30 carreras que ofrece la casa de estudios a través de once facultades.

En su segundo intento, consiguió un pase para Ingeniería Mecatrónica y le puso paridad a la cuota mínima de migrantes venezolanos que se incorporaron a estas aulas universitarias.

En el pico de la emergencia sanitaria, Yuliveth Jardín debió dejar temporalmente sus estudios para dedicarse a trabajar como mesera. Lo hizo durante dos años y medio, hasta ahorrar suficiente dinero y costear su preparación académica. En agosto pasado, postuló por primera vez a la UNI, aunque no obtuvo el puntaje necesario.

«Empecé a estudiar de nuevo hasta ahora, que he conseguido la vacante. Obviamente, la UNI es una universidad de prestigio, eso a cualquiera le queda claro. Siempre estudiaba en la biblioteca (de la academia) desde las 8.00 a. m. hasta las 9.00 p. m. Quiero decir que con mucha disciplina, no hay sueño que no se pueda cumplir», remarcó.

Con información de Venezolanosenperu_

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