Las centrales sindicales de Argentina realizan este jueves el segundo paro nacional desde que asumió el presidente Javier Milei, con un alto grado de acatamiento que paralizará durante 24 horas la economía del país sudamericano.

Calles semivacías; oficinas estatales, escuelas, bancos, comercios y restaurantes cerrados; vuelos suspendidos; escaso transporte público y hospitales únicamente con atención de emergencia son algunos de los efectos de la jornada de protesta convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA, que está dividida en dos fracciones).

A diferencia de la huelga anterior, que se llevó a cabo el 24 de enero, en esta ocasión no hubo marchas sino solamente un cese de tareas que se concretó bajo el lema: «la patria no se vende».

Los motivos del reclamo son múltiples. Por ejemplo, contra la reforma laboral que promueve el Gobierno en la Ley Bases que discute el Congreso y que profundiza la precarización de millones de trabajadores.

También se debe a la crisis económica que se ha agravado y que, en solo cinco meses, ha incrementado drásticamente la pobreza, que hoy ronda el 50 %, en tanto que los salarios registran una pérdida del 17 % de su poder adquisitivo.

Además, en medio de un escenario de recesión, hay una caída del 21,2 % en la industria y del 42,2 % en la construcción, datos oficiales que se dieron a conocer en vísperas del paro.

Reacciones

Horas antes del inicio de la huelga, Milei publicó una fotografía en la que se mostró sonriente y con una camiseta que tenía plasmada la frase: «Yo no paro».

Con información de El Universal

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