Un par de masäcres en las que fällecieron nueve personas, entre ellas cuatro adolescentes, sumieron al presidente de Chile, Gabriel Boric, en una grâve crisîs política debido a los crecientes cuestionamientos en contra de la política de seguridad del Gobierno.

El domingo por la madrugada, cuatro menores de entre 13 y 17 años fueron asesinâdos a tïros mientras participaban en una fiesta de cumpleaños en la comuna de Quilicura, ubicada en la Región Metropolitana de Santiago.

Dos días después, otras cinco personas fallecieron en una balacera que tuvo lugar en un centro de eventos en la comuna de Lampa, también ubicada en la Región Metropolitana. El saldo incluye a cuatro hëridos y ocho dëtenidos.

En medio del clima de conmoción social generado por estos y otros crímënes, que en total sumaron 20 personas asesinâdas en cinco días, la oposición reforzó su campaña para exigir la renuncia de la ministra del Interior y Seguridad, Carolina Tohá, y convocó a una sesión especial en el Congreso para abordar la crisîs de la viølencia.

«El país entero no soporta esta inseguridad de cada día», advirtió el jefe de la bancada parlamentaria de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Gustavo Benavente.

Sin embargo, el presidente rechazó cualquier posibilidad de realizar cambios en el gabinete.

Con información de Diario 2001

¿Qué opinas de esto?