El océano, con su inmensidad y profundidades inexploradas, fue siempre un lugar de misterio y asombro. Aunque la ciencia ha logrado desvelar muchos de sus secretos, aún hay zonas inexploradas y fenómenos que permanecen sin explicación. Uno de estos enigmas acústicos es el “biotwang”, un sonido que desconcertó a los científicos durante años hasta que, finalmente, ha sido atribuido a las ballenas de Bryde (Balaenoptera brydei), un cetáceo que habita en aguas tropicales y templadas.
El sonido, registrado por primera vez en 2014 en el Pacífico occidental, dejó perplejos a los investigadores. Con una mezcla de tonos bajos, barridos metálicos y frecuencias que alcanzaban hasta los 7.5 kHz, el «biotwang» no se asemejaba a nada conocido. No parecía ser producido por maquinaria humana, ni tenía las características de sonidos geológicos como terremotos submarinos o movimientos de hielo.
El descubrimiento del «biotwang»: un rompecabezas acústico
El equipo liderado por Ann N. Allen del NOAA Pacific Islands Fisheries Science Center, publicó un estudio hace apenas unos días que arroja luz sobre este misterio. El artículo es el resultado de años de investigación y monitoreo acústico en el océano Pacífico. Este estudio fue clave para identificar al culpable: las ballenas de Bryde.
Los investigadores del NOAA y de la Universidad Estatal de Oregón llevaban tiempo rastreando los sonidos del «biotwang» en el Monumento Nacional Marino de la Fosa de las Marianas. Utilizando grabadoras pasivas instaladas en planeadores submarinos autónomos, el equipo registró miles de horas de sonido oceánico. Durante estas inmersiones, lograron capturar el sonido en varias ocasiones, pero identificar al animal responsable era un desafío.
Ese año, durante una encuesta visual y acústica de mamíferos marinos en el archipiélago de las Marianas, los científicos observaron 10 ballenas de Bryde, nueve de las cuales emitieron claramente el «biotwang».
Gracias a esta tecnología, los investigadores lograron analizar las grabaciones en cuestión de horas, identificando patrones estacionales consistentes de presencia de ballenas de Bryde.
Con información de Globovisión









