El presidente ruso, Vladímir Putin, impuso este miércoles a su homólogo bielorruso, Alexandr Lukashenko, la mayor condecoración de Rusia, la orden de San Andrés Apóstol, por su enorme contribución al fortalecimiento de las relaciones entre Moscú y Minsk.
«Nunca hemos dado la espalda a Rusia. Somos un aliado fiable», aseguró Lukashenko durante una ceremonia en el Kremlin transmitida en directo por la televisión pública rusa.
Lukashenko, que preside Bielorrusia con mano de hierro desde 1994, aseguró que Minsk «nunca ha fallado a Rusia y nunca le fallará» y destacó que ambos se encuentran en la vanguardia de la creación de un nuevo orden multipolar.
Al término de su discurso, el líder bielorruso deseó a Putin, pero, en primer lugar, al pueblo ruso, «nuevas y grandes victorias», en clara alusión a la guerra en Ucrania.
Putin, quien se reunió con su homónimo bielorruso por octava vez en lo que va de año, explicó que la orden es más que merecida.
«En este caso, se le otorgará por servicios especiales en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre Rusia y Bielorrusia. Usted ha hecho mucho por esto», explicó.
Además, se mostró «convencido» de que ambos seguirán reforzando la cooperación en todos los ámbitos y defendiendo la seguridad de la Unión Estatal Rusia-Bielorrusia.
La orden de San Andrés fue creada en 1698 por Pedro I, el primer emperador ruso, y fue durante más de tres siglos el mayor reconocimiento que concedían los zares.
Con información de Globovisión









