Hay pocas cosas sin las que, literalmente, no podemos vivir. Una, es el oxígeno. Otra, la comida y el agua, y luego, tenemos el sueño.

Se ha encontrado que tiene muchos beneficios, que nos ayuda a procesar los recuerdos y a mantener nuestras vidas sociales y emocionales por buen camino.

Y es que no tiene mucho sentido que los animales pierdan deliberadamente la consciencia todos los días.

«El costo en términos de sobrevivencia es astronómico», dice Matthew Walker de la Universidad de Berkeley en California, EEUU.

Por lo tanto, las funciones del sueño deben ser tan importantes que compensan la vulnerabilidad asociada con no estar despierto.

Y significa que seguramente podemos rechazar una de las teorías más simples del sueño: dormimos porque no tenemos nada mejor que hacer.

Otros estudios sugieren que es una buena forma de ahorrar valiosa energía, dado que la temperatura corporal central de los mamíferos muchas veces baja durante el sueño.

Con información de El Aragueño.

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