El dolør muscular debido al sobreesfuerzo, conocido como dolõr muscular de aparición tardía (DOMS, por sus siglas en inglés), es común después de realizar ejercicio intenso o actividades físicas nuevas. Este tipo de dolôr generalmente se manifiesta entre 24 y 48 horas posteriores al ejercicio, causado por pequeñas lesiones en las fibras musculares que ocurren durante el esfuerzo. Aunque no suele ser peligrosô, es importante manejarlo adecuadamente para evitar lesiones más graves.
Entrenar con dolõr muscular moderado no necesariamente está contraindicado, pero se deben tomar ciertas precauciones. Si el dolõr es leve y tolerable, el movimiento puede incluso ayudar a la recuperación, ya que mejora la circulación sanguínea, reduce la rigidez muscular y acelera la eliminación de productos de desecho metabólicos. Actividades de baja intensidad, como caminar, nadar o yoga suave, son buenas opciones en estos casos.
Sin embargo, si el dolõr es intenso, afecta el rango de movimiento o se acompaña de hinchazón significativa, es mejor evitar entrenamientos exigentes. Forzar el cuerpo en estas condiciones puede agravar las lesiones musculares, provocar desgarros o incluso desarrollar problemas crónicos. En estos casos, se recomienda priorizar el descanso activo, hidratación y, si es necesario, el uso de técnicas de recuperación como masajes, baños de agua fría o calor.
Es fundamental escuchar a tu cuerpo y distinguir entre el dolõr normal por esfuerzo y el dolõr agudo que podría indicar una lesión. Si el dolõr persiste más de 72 horas, empeora o está localizado en las articulaciones, consulta a un profesional de la salud.
La prevención, como el calentamiento adecuado y el aumento progresivo de la intensidad del ejercicio, es igualmente esencial para minimizar el riesgö de sufrïr este tipo de molestias.
Con información de: Diario 2001









