En Londres, la crisis habitacional ha llevado a medidas drásticas, como aumentar los impuestos sobre viviendas vacías y segundas residencias. En el distrito de Wandsworth, desde abril, las viviendas desocupadas por más de un año enfrentan un recargo del 100% en el impuesto municipal, que podría subir hasta un 300% para inmuebles desocupados durante una década. El objetivo es claro: reducir el número de casas vacías, estimular su uso residencial y disuadir la especulación inmobiliaria por parte de inversores extranjeros.

El problema de las viviendas vacías no es nuevo. En 2023, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, lo calificó como un «escándalo» en un contexto donde los alquileres se disparaban hasta alcanzar casi 40 libras por metro cuadrado. Según datos oficiales, Londres tenía más de 30,000 propiedades vacías, siendo Kensington, Chelsea y Westminster las áreas con mayor concentración. Estas viviendas representan miles de millones en valor inmobiliario sin aprovechar, mientras muchas personas enfrentan dificultades para acceder a una vivienda.

Esta estrategia no es exclusiva de Wandsworth ni del Reino Unido. En otras regiones británicas, como Cornualles y Gales, se han implementado recargos similares, y en ciudades europeas como Bruselas, se proponen medidas aún más radicales, como confiscar apartamentos desocupados para alquiler temporal. Estas políticas reflejan un esfuerzo conjunto por liberar viviendas y mitigar la presión sobre el mercado residencial.

A pesar de las críticas sobre el impacto limitado de estas medidas, las autoridades defienden su utilidad para combatir el problema habitacional. Sadiq Khan y otros líderes locales han solicitado al gobierno central mayor autonomía para gestionar impuestos sobre propiedades vacías, argumentando que liberar estas viviendas beneficiará a los residentes y ayudará a estabilizar los costos de vivienda en una de las ciudades más caras de Europa.

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