A lo largo de generaciones, se ha creído que el consumo moderado de vino es beneficioso para el corazón. Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad de Harvard ha puesto en duda esta creencia popular. Los investigadores evaluaron a 370,000 adultos con una ingesta semanal promedio de nueve bebidas que contienen estos componentes y concluyeron que tomar vino de forma moderada no reduce el riesgo de problemas cardíacos. Utilizando técnicas genéticas avanzadas, se determinó que un mayor número de copas, se asocia con mayores probabilidades de hipertensión y problemas arteriales.

Los resultados del estudio indican que la cantidad de ingesta tiene un impacto directo en el riesgo cardiovascular: siete copas representan un riesgo bajo, catorce un riesgo mayor y veintiuna copas una situación más compleja. A pesar de la creencia popular de que el vino tiene beneficios para el flujo sanguíneo, los expertos desaconsejan hacerlo, incluso en pequeñas cantidades. En lugar de ello, destacan que los factores que realmente mejoran la salud cardíaca están vinculados a hábitos de vida saludables como la actividad física, el consumo de vegetales y la reducción de otras sustancias químicas.

La investigación refuerza la idea de que reducirlo, tiene beneficios para la salud cardiovascular. Los hallazgos sugieren que no se debe recomendar la ingesta para mejorar la salud del corazón, sino que reducir su consumo probablemente disminuya el riesgo de enfermedades cardiovasculares en todas las personas, aunque en diferentes grados según su nivel de consumo actual.

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