El gobierno de Panamá ha decidido no renovar el acuerdo de entendimiento con China firmado en 2017 dentro del marco de la Iniciativa de la Ruta de la Seda. El anuncio fue hecho por el Presidente José Raúl Mulino poco después de reunirse con el Secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien ha expresado su preocupación por la creciente influencia de China en la región. Esta decisión marca un cambio en la política exterior panameña y refleja el interés en fortalecer las relaciones con Estados Unidos.
El Canal de Panamá, que maneja el 6% del tráfico marítimo mundial, ha sido un punto clave en la disputa geopolítica entre China y Estados Unidos. Rubio exigió «cambios inmediatos» en la gestión del canal, argumentando que el Partido Comunista Chino ejercía una influencia significativa sobre su funcionamiento. La visita de Rubio a Panamá se da en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas, especialmente después de que el expresidente Trump manifestara su intención de recuperar el control del canal.
El acuerdo original con China fue firmado en 2017 bajo el gobierno de Juan Carlos Varela, convirtiendo a Panamá en el primer país latinoamericano en sumarse a la Ruta de la Seda. Esta iniciativa, lanzada en 2013 por el Presidente Xi Jinping, busca fortalecer la conectividad comercial entre China y diversas regiones del mundo mediante inversiones en infraestructura. Desde su implementación, más de un centenar de países se han unido, recibiendo financiamiento para la construcción de puentes, puertos y proyectos energéticos.
La decisión de Panamá de no renovar el acuerdo con China sugiere un realineamiento estratégico con Estados Unidos, priorizando la relación histórica entre ambos países. Aunque Mulino no mencionó la ruptura del acuerdo tras su reunión con Rubio, sí reafirmó el compromiso de su país de trabajar estrechamente con Washington. Este cambio podría influir en la presencia china en la región y en el desarrollo de futuros proyectos de infraestructura en América Latina.









