La cultura popular extiende hábitos por los que muchas veces no nos hacemos preguntas. Un ejemplo es la costumbre que tienen muchas personas de tomar un café rápido por la mañana en casa antes de salir de casa que traducen en su esquema nutricional como desayuno. Cada cuál es diferente y el café que le pueda servir a una persona a primera hora para despertarse no tiene por qué ser reconfortante para otra, pero esa no es la cuestión.

La función del desayuno es darle al organismo un combustible después del ayuno nocturno, pero si queremos que el combustible sea duradero, debemos elegir variedad de nutrientes en el desayuno. Tomar solo un café rápido con azúcar como desayuno puede provocar un hambre excesivo a media mañana según explica la dietista y nutricionista Vanesa León, que aboga por alimentos que liberen energía de manera progresiva desde primera hora para evitar el picoteo a medio día.

Cuando se arranca el día con un solo café tendemos a añadir azúcar (salvo que tengamos muy asumidos los preceptos del ayuno intermitente). El ingrediente mejora la palatabilidad de la bebida y resulta una fuente de energía rápida y fácil de asimilar. La cuestión es que esa ingesta no asegura combustible de manera sostenida y, además, desequilibra los niveles de glucosa en sangre.

«La rutina diaria de algunos adultos en España de tomar un café con azúcar o edulcorantes y salir por la puerta a enfrentarse al día, desencadena un hambre excesivo a media mañana o medio día, generando un descenso brusco de los niveles de glucosa a las pocas horas que nos llevará a un picoteo en busca de azúcar para volver a recuperar la energía y la concentración», señala León.

Hacer un buen desayuno implica ofrecer al cuerpo los nutrientes necesarios para que funcione con equilibrio energético hasta la siguiente ingesta. Desde El Granero, marca especializada en alimentos ecológicos, nos insisten que no existen alimentos buenos ni alimentos malos para el desayuno. Así que desterremos esa narrativa simplista. Es más interesante para los nutricionistas valorar los hábitos alimentarios en su conjunto.

De hecho, hay personas que se levantan sin hambre y prefieren tomar una infusión o un café solo antes de salir de casa y dejan el desayuno para más tarde, lo cual no es mejor ni peor. En todo caso, menos ajustado al reloj biológico, que se ciñe por el ciclo de luz solar.

Con información de Telva.com

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