A diario es posible visualizar los avances del arte culinario; constantemente lanzan al mercado nuevos sartenes, ollas, calderos, freidoras y muchos más artefactos y/o utensilios que prometen mejorar la calidad del usuario al momento de cocinar, sin embargo, este “calderito” que se observa en el vídeo, tiene historia en cada hogar venezolano.
De generación en generación lo hemos visto presente en nuestras casas y algunos, hasta lo hemos heredado de nuestros ancestros.
Aunque su aspecto inspira poca confianza al compararse con otros artículos de su misma rama, la comida en estos calderitos queda ¡Completamente perfecta!.
Son antiadherentes, resisten caídas, almacenan la cantidad perfecta de aceite y cocinan los alimentos de una forma que les permite conservar sus jugos naturales…
Ya sea para freír tajadas, arepitas, tequeños o empanadas, guisar pollo o carne en pequeñas cantidades y hasta para hacer arroz, estos calderitos si que son ¡Ganadores de mil batallas!.
Cuéntanos… ¿Desde hace cuánto tienes el tuyo y cuál es la historia detrás de el?
Te leemos









