En un estudio realizado en la Universidad de Florida, se demostró que una persona infiel posee la inclinación al apego, denominado “apego inseguro”.
Resulta interesante cómo, para cada persona, existe una definición y a su vez un límite de la infidelidad. “Para mí, la infidelidad es cuando materializas en alguna acción que tenías en tu mente. Puede ser sexting, coqueteo, entre otras”, comenta Roberto. “Yo creo que infidelidad es el simple hecho de pensar en alguien más que no sea tu pareja. Para esta regla no aplican ni celebridades, actores, cantantes o influencers”, nos cuenta José.
Pero para otras personas, la infidelidad tiene un límite que llega a un nivel marcado y claramente definido por lo físico. “Yo no considero infidelidad el hecho de coquetear con alguien. Cuando se llega a algo físico, inclinado a lo sexual, ese es el límite”, comenta María.
El equipo de El Universo realizó una encuesta en redes sociales, y el 76% de los lectores confirmó que ha sido engañado. Tan solo el 24% no ha tenido esta, para nada agradable, experiencia.
No importa tu sexo, edad o nacionalidad, esta cifra nos hacen más similares que nunca, y desata dos preguntas; ¿por qué la infidelidad está tan normalizada en nuestra sociedad? y aún peor, ¿por qué hay personas que a pesar de saber que su pareja los engaña, y tienen por acuerdo una relación monogámica, dicen seguir o luchar por su “amor”?
En un estudio realizado en la Universidad de Florida, se demostró que una persona infiel posee la inclinación al apego, denominado “apego inseguro”, es decir, cuando una persona tiene miedo a ser abandonada y siente inestabilidad emocional. Y en este caso, creo que el apego va en doble vía.
Con información de El Universo









