El sorteo de la Champions dibujó el cuadro hasta la final del 31 de mayo en Múnich. Las bolas partidas por la UEFA este viernes en Nyón descubrieron perspectivas halagüeñas para el Barça, dos derbis fratricidas, Madrid-Atlético y Bayern-Leverkusen, y un incordio para el Liverpool. El equipo que encabeza la Premier, líder de la difícil fase inicial, deberá medirse al Paris Saint-Germain en octavos con el único consuelo de disputar el partido de vuelta en Anfield. No hay paz para los que hacen méritos en el nuevo formato de la Champions.

Los partidos de ida de los octavos se disputarán entre el 4 y 5 de marzo, mientras que los de vuelta serán el 11 y 12. PSG-Liverpool, Brujas-Aston Vila, Dortmund-Lille, Bayern-Leverkusen, PSV-Arsenal y Feyenoord-Inter son los otros enfrentamientos de esta ronda.

Los cuartos serán el 8 y 9 de abril la ida y el 15 y 16 de abril la vuelta, mientras que las semifinales se jugarán 29 y 30 abril, y 6 y 7 de mayo. Un hipotético enfrentamiento entre españoles sería ya en la final.

Mbappé prefería jugar contra el Atlético

Dijo que para ahorrarse el viaje a Múnich. La suerte le proporcionó dos derbis, el decisivo en el Metropolitano. Mucho más que dos partidos, son garantía de al menos tres semanas de folclore callejero madrileño. Los hinchas de la capital serán anfitriones del duelo más repetido de la historia de la Champions entre equipos españoles.

Desde 2014 el Madrid y el Atlético se cruzaron en seis partidos. El Madrid se impuso en cuatro, empató uno y perdió otro en el curso de dos finales, una semifinal y unos cuartos, y siempre salió victorioso del trance. Simeone afronta otra oportunidad de cambiar este rosario de puras decepciones rojiblancas. El 1-1 del último derbi de Liga, disputado en el Bernabéu hace dos semanas, es un reflejo del equilibrio existente.

Con Raúl Asencio y Rüdiger el Madrid ha estabilizado su línea de zagueros y Mbappé amenaza con volar después de fulminar al City, pero la irregularidad mostrada en la Liga ofrece pistas. Simeone lucha por liberarse de sus complejos defensivistas, de su fatigosa glorificación del sufrimiento, cuando jugadores como Griezmann, Julián, o Lino le piden rienda. El que salga vivo de Madrid se medirá contra el ganador del cruce PSV-Arsenal.

Con información de: El País

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