Este modelo de estâfas se han convertido en parte del día a día de todo aquel que tiene un móvil o se acerca a Internet. Llamadas con ofertas que no existen, páginas webs falsas para hacer compras y, sobre todo, mensajes y comunicaciones suplantando a correos y a los bancos, que se han convertido en el día a día en un ingenio de avisos de suplantaciones sobre el momento en el que uno se vería afectado.

Y es que cuando esto ocurre, más allá de la correspondiente denuncia, los caminos no son claros, especialmente en los casos que conllevan pérdidas económicas, recibir el dinero de vuelta no es una tarea sencilla. Más allá de los procesos legales, con la tecnología actual, señala Antonio Gallardo, responsable de estudios de Asufin, «es relativamente sencillo» suplantar el número de teléfono y ahí empieza una complicada pugna que, en muchos, casos termina en un arbitraje o juicio contra el propio banco, donde todo dependerá del criterio del juez.»

¿Has recibido alguna llamada o mensaje de alguien que asegura ser tu banco? Los ciberdelïncuentes son capaces de cambiar el número de teléfono que aparece en la pantalla cuando llaman o incluso enviar mensajes de texto falsos dentro de hilos de conversaciones existentes».

Las ciberestâfas se sofistican cada vez más, apoyadas ahora en la inteligencia artificial (IA) que está permitiendo, añade Gallardo, que «se mejoren los links falsos que replican las páginas de los servicios de los que el estâfado es cliente.

Entre las aseguradoras, cada vez están más presentes las pólizas ante estás estâfas, que ofrecen desde asistencia psicológica para los afectados hasta asesoría legal, o sufragar parte de los costos si lo recomiendan los especialistas. Por tanto, mantente informado de forma regular y proactiva sobre las amenazas actuales y las medidas de seguridad para protegerte a tí y a tu empresa a largo plazo.

Con información de: El Mundo

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