Gerard Piqué rompió en llanto ante el juez al declarar sobre su papel en la negociación para llevar la Supercopa de España a Arabia Saudí. El exfutbolista defendió el acuerdo alcanzado con la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), asegurando que se trató de un “pacto de caballeros” y que todo el proceso fue transparente. Piqué explicó que su empresa, Kosmos, actuó como intermediaria y que la comisión de 40 millones de euros que recibió estaba justificada por su labor en la gestión del contrato.

Durante su comparecencia, Piqué insistió en que no hubo irregularidades en la negociación y que el acuerdo benefició a todas las partes involucradas. Afirmó que la RFEF obtuvo condiciones económicas favorables y que los clubes españoles recibieron mayores ingresos por su participación en el torneo. Sin embargo, la justicia sigue investigando posibles conflictos de interés y si hubo beneficios indebidos para los implicados en la operación.

El caso ha generado un gran revuelo en el mundo del fútbol, con críticas hacia la falta de transparencia en el acuerdo. La participación de Piqué, quien aún era jugador del FC Barcelona cuando se firmó el contrato, ha sido objeto de controversia. A pesar de sus explicaciones, el exjugador enfrenta dudas sobre su doble rol como futbolista y empresario, lo que ha puesto en entredicho la ética del negocio.

Mientras la investigación sigue su curso, Piqué mantiene su postura de que todo fue legal y que su intervención ayudó a modernizar la competición. Sin embargo, el escándalo continúa afectando su imagen pública y ha reavivado el debate sobre el impacto de los intereses privados en la gestión del fútbol. La resolución del caso podría sentar un precedente sobre cómo se manejan estos acuerdos en el futuro.

Con información de: FUTBOL MUNDIAL

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