La ganadería bufalina se posiciona como una alternativa rentable y sostenible, destacándose en el sector agropecuario por su alta producción lechera y su resistencia a climas adversos. Giovanny Pérez, propietario de Bufalera La Esperanza en el Magdalena, ha comprobado que este modelo productivo es ventajoso, afirmando que la rentabilidad de los búfalos es indiscutible comparada con la ganadería tradicional.

Uno de los mayores atractivos es la calidad de la leche de búfala, que se vende a un precio promedio de $2.800 por litro, superando significativamente a la leche bovina, que se encuentra en $1.800. Esta leche, rica en sólidos y compatible con la intolerancia a la lactosa, es preferida por las empresas lácteas por su mayor rendimiento en la producción de queso y yogurt, haciendo del búfalo una apuesta cada vez más atractiva para los productores.

La sustentabilidad también juega un papel crucial; los búfalos se adaptan a entornos difíciles sin afectar el ecosistema, respetando los humedales y evitando la compactación del suelo. Este enfoque ecológico ha llevado a la creación de un monumento al búfalo en la región, reflejando el reconocimiento de su impacto positivo en la economía local.

A pesar de algunos desafíos en el manejo reproductivo, la alta tasa de preñez y su eficiente aprovechamiento de forrajes convierten a la ganadería bufalina en una opción cada vez más elegida por los productores. Pérez concluye: “Este negocio es estable, rentable y sostenible. Quien prueba con búfalos, no vuelve atrás”.

Con información de Contexto Ganadero

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