Existe una nueva tendencia que está creciendo, conocida como quiet ambition, relacionada con el modo en que muchos jóvenes perciben su relación con el trabajo en la actualidad. El eje está puesto en una valoración del crecimiento personal; un mayor balance entre la vida y el trabajo; privilegiar los roles y puestos con menos responsabilidad para evitar el estrés y el desarrollo de habilidades en lugar de la promoción a nivel jerárquico, entre otras cosas. Básicamente, ya no sueñan con un ascenso o con ser jefes, como sí aspiraban sus padres o abuelos.

En este contexto, las empresas enfrentan el desafío de adaptar sus estrategias para atraer y retener talento en un escenario donde los ascensos, las horas extras y los incentivos económicos tradicionales perdieron relevancia.

Las encuestas globales reflejan un cambio en las prioridades de los trabajadores. Un informe de Randstad de 2024 indica que el 56% de los empleados se considera ambicioso, pero solo la mitad prioriza el crecimiento profesional. En la Argentina, según el informe Workmonitor 2024, el 65% de los trabajadores busca crecimiento en su carrera, superando la media global, aunque el 60% rechazaría un empleo que afecte su equilibrio personal.

Para los especialistas en búsqueda y retención de talentos se produce un fenómeno al que denominan la “consumerización” del mercado laboral que muestra que los trabajadores esperan de sus empleadores una relación similar a la que tienen con las marcas que eligen consumir. La flexibilidad, el bienestar y el propósito influyen en sus decisiones.

De hecho, el 60% de los encuestados asegura que busca empleadores que tengan un propósito claro más allá del beneficio económico y un 79% está dispuesto a cambiar de trabajo si eso significa mayor alineación con sus valores personales.

El 64% de los consultados considera importante tener flexibilidad para trabajar desde cualquier lugar y el 67% valora altamente la posibilidad de trabajar de manera remota o híbrida.

Con información de TN

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