El envejêcimiento de la piel es uno de los signos más visibles del paso del tiempo, que afecta no solo la apariencia, sino también la salud y función de nuestra piel. Recientemente, científicos de la Universidad de Osaka lograron un importante avance en la comprensión de este proceso al descubrir cómo una proteína específica podría detener e incluso revertir algunos efectos.

Para llegar a este hallazgo, los investigadores japoneses realizaron su estudio con el uso de fibrôblastos humanos, células responsables de mantener la elastïcidad y resistencia de la piel. A medida que envejecen, estas células aumentan considerablemente de tamaño, pierden movilidad y sufren cambios en su estructura interna. Relevantes son las fibras de ëstrés, esenciales para mantener la forma y estabilidad celular, que se ven notablemente afectadas durante el envejêcimiento.

A través del minucioso análisis, descubrieron que la proteína AP2A1 estaba aumentada en las células envejecidas, lo que indicaba su posible rol central en el envejêcimiento cutáneo. Mediante una técnica conocida como silenciamiento génico, lograron reducir los niveles de esta proteína en fibrôblastos envejecidos.

Con esta investigación, la regulación de AP2A1 se presenta como un factor crucial del envejêcimiento, y abre nuevas posibilidades para futuros tratamientos. Así, las implicaciones de este hallazgo trascienden el ámbito de la dermatología y la cosmética, ya que muchos mecanismos celulares son comunes a diferentes órganos y tejidos.

Adoptar hábitos de cuidado diario es fundamental para preservar la juventud y la salud de la piel. Hidratación diaria, es importante que se utilice cremas hidratantes adecuadas según su tipo específico de piel, ya sea seca, grasa o mixta. El uso de protección solar, se recomienda aplicar diariamente con un factor de protección (SPF) de 30 o superior, incluso en días nublados o fríos.

Y finalmente, limpieza suave, es recomendable utilizar productos suaves para la limpieza facial diaria y evitar jabones fuertes o exfoliantes abrasivos que puedan irritar o resecar la piel. Una limpieza adecuada y gentil ayuda a mantener el equilibrio natural de la piel.

Con información de: La Nación

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