Se trata de un dieta que conlleva 3 reglas claves para cumplir con su eficiencia, básicamente, al despertar deberás consumir 30 gramos de proteínas, acompañarlo con 30 minutos de actividad física en los primeros 30 minutos del día.
Las proteínas en el desayuno ayudan a mantener la sensación de saciedad y favorecen el crecimiento muscular; entre las opciones se pueden considerar huevos, yogur griego, batidos de proteínas, queso cottage o pechuga de pavo.
En cuanto a los ejercicios matutinos optimizan la quema de grasa por lo que se sugiere el cardio o entrenamientos de resistencia y fuerza según se deseen los objetivos.
Con información de: 2001
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