James Howells está convencido de que en algún lugar de un vertedero de Newport, en Gales, hay un disco duro con más de 700 millones de euros en bitcoins que le pertenecen. La unidad de almacenamiento acabó en la basura hace más de una década, cuando el británico la desechó por error en 2013.

Cuando el ayuntamiento se enteró del caso meses después, dejó claro que rescatar el disco duro habría requerido actuar con rapidez. ¿Por qué? Porque cada día que pasaba significaba más capas de residuos y tierra acumulándose sobre el dispositivo perdido, dificultando aún más su posible recuperación.


No se sabe con certeza cuándo Howells presentó una solicitud formal para buscar el disco duro en el vertedero, pero Wired informó en 2017 que las autoridades locales le habían negado el acceso. Mientras su fortuna seguía creciendo, el disco duro quedaba cada vez más enterrado bajo toneladas de desechos.

En los últimos años, el británico no ha dejado de insistir, aunque sin éxito. Consiguió patrocinadores para cubrir los gastos de las tareas, que podrían extenderse durante varios meses. Además, prometió donar el 10% de los bitcoins recuperados al consejo de la ciudad si lograba su objetivo.

Pero el rechazo fue categórico una y otra vez. El consejo citó varios argumentos, entre ellos que tales actividades tendrían un impacto ambiental negativo y que, probablemente, el dispositivo ya estaría en condición inservible. Ante la negativa, Howells demandó el año pasado al Ayuntamiento de Newport.

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