La ansiedad y la depresión son trastornos distintos de la salud mental que pueden manifestarse de forma conjunta o que pueden ser confundidos por quienes lo padecen. En un mundo tan acelerado como el actual, es normal sentirnos un poco tristes o sin ánimos en momentos particulares, o experimentar ansiedad frente a ciertas situaciones. Sin embargo, los estados constantes de ansiedad, tristeza y desánimo pueden ser signos de alarma sobre la salud mental y deben ser atendidos por profesionales del área.

De acuerdo con la psiquiatra Gabriela Bezerra de Menezes, investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) «la ansiedad es un sentimiento difuso de malestar, un sentimiento desagradable de aprensión que muchas veces se acompaña de tensión, anticipación de escenarios de riesgo, muchas veces poco realistas, y diferentes manifestaciones físicas». La ansiedad en ocasiones se presenta como un síntoma de la depresión clínica, y es común también sufrir de depresión como consecuencia desencadenante de un trastorno de ansiedad generalizada.

Pueden presentarse juntas o por separado y la diferencia más notoria entre ambos trastornos es que la ansiedad se caracteriza mayormente por el miedo y la angustia constante sin razón aparente, mientras que la depresión suele manifestarse con un sentimiento prologando de desánimo, desinterés por la vida y falta de motivación ante cualquier tarea sencilla que anteriormente resultaba amena. En cualquiera de los casos es muy importante buscar ayuda profesional cuando estos síntomas afecten la calidad de vida y se vuelvan constantes.

La depresión es un desequilibrio químico que afecta directamente la forma de pensar y sentir. Por su parte, la ansiedad no se relaciona directamente con cambios en los niveles químicos del sistema nervioso, por lo que puede ser más difícil de identificar y diagnosticar, ya que afecta principalmente los sentimientos afectando el comportamiento. En líneas generales, la presencia de ansiedad se considera un factor de riesgo de depresión y viceversa.

Ambas afecciones mejoran con tratamiento psicológico o psiquiátrico según sea el caso. Dependiendo de la condición, requieren de la administración de medicamentos como antidepresivos acompañados de psicoterapia. Los expertos también aconsejan cambios saludables en el estilo de vida como mejorar los hábitos de sueño y descanso, el manejo del estrés, incluir el ejercicio físico regular, mejorar los hábitos alimenticios, fortalecer las redes de apoyo de amigos y familiares y practicar alguna actividad recreativa o hobbies.

Si estás experimentando síntomas relacionados con depresión o ansiedad, es fundamental que busques ayuda profesional de inmediato, especialmente si tus tareas cotidianas se han visto interrumpidas por este malestar y no sabes como afrontarlo. Asistir con un psicólogo es el primer paso para un diagnóstico certero que te ayude a recuperar tu tranquilidad y calidad de vida.

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