Los cantantes Omar Enrique y Eddy Herrera asistieron al concierto de Luis Miguel en Bogotá, Colombia, dónde pudieron disfrutar de los beats de Será que no me amas (1990), un cover en homenaje al gran rey del pop Michael Jackson con su canción Blame It On The Boogie (1978). Se trata de un hombre que sabe que es menos amado y debe aceptar confrontarse con esa verdad. Pero enseguida Amor amor amor (Mis romances 2001) –cover Bing Crosby– es un canto de esperanza. Con esa introducción, empezó la temperatura sentimental del Coliseo Medplus.

Pero los mensajes sobre el amor siguieron. Quién más que el Sol de México a sus 18 años (Busca una mujer 1988) podría decirnos que en el amor a veces se prefiere mentirse a si mismo para no aceptar el dolor de la verdad (Culpable o no); que el amor se percibe frío como el viento; que se puede tener todo excepto a esa persona y descubrir a alguien que siempre estuvo allí pero que no se supo amar (La incondicional). “Miénteme como siempre, por favor miénteme”, grita el público mientras Luis Miguel mira conmovido a sus fans.

A los 20’s (Aries 1993), Luis Miguel también nos dijo el amor puede ser un latigazo que te va de lado a lado o suave como una nube (Cuestión de piel), o te hace capaz de gritarle a un amante un mensaje como el de Hasta que me olvides.

En la mitad del show, las estrellas iluminaron la pantalla en la melodía de los violines como una apertura al álbum más querido de toda la discografía de Luis Miguel: Romances (1991). Este se convirtió en el más vendido del artista, con 14 millones de copias y considerado por los críticos de música como el álbum que renovó el interés por el género del bolero. En este álbum, el amor puede ser prohibido o anónimo como lo susurra Por debajo de la mesa, pero también puede admitir y vociferar la imposibilidad de dejar de pensar en alguien aunque no se esté seguro de su reciprocidad (No Sé Tú). Por estas canciones, Luis Miguel gana los premios Billboard 1992 al Mejor Artista Latino, Mejor Álbum y Mejor Artista de la canción en español.

Pero hubo un Segundo romance (1994), quizá más maduro, donde Luis Miguel cantó que el amor se puede sentir Solamente una vez, donde ser novios significa enojarse a veces sin motivo y sin razón (Somos novios), o que se puede despedirse de alguien con quien se hizo «un sol maravilloso y un romance tan divino» (Nosotros). Por cuenta de este álbum y sus letras, el mexicano recibió 35 discos de platino en América Latina. También fue reconocido por Billboard como el artista con más éxitos en el Top 10 de su lista Hot Latin Songs.

Uno de los momentos más emocionantes del concierto fue, sin duda, la aparición del Mariachi Vargas de Tecalitlan. «¡México! ¡Mexico!» Cantaron los mariachis y todo el coliseo se unió al coro mientras la pantalla se tiñó de rosas y colores a la espera del artista quien había desaparecido por unos instantes. De repente, apareció en escena con un cambio de atuendo a su inolvidable camisa negra semiabierta. ‘La fiesta del mariachi’ y por supuesto ‘La bikina’, junto al Luis Miguel más mexicano, enloquecieron al público.

Minutos después, se presentaron dos de las apariciones más novedosas de este tour: dos legendarias colaboraciones en pantalla. De repente, el blanco y negro se tomó la pantalla y el mexicano cantó Sonríe, tema original escrito por Charlie Chaplin para su película Tiempos Modernos y que el gran mexicano la interpretó a dúo con Michael Jackson. Enseguida, la aguda voz de Michael en pantalla se unió con la voz del Sol de México y produjo absoluta emoción en el Coliseo.

Sin perder el encanto de ese momento, la legendaria voz de Frank Sinatra apareció en el escenario con Come fly with me, el dueto con el mexicano aparecido en el álbum Sinatra duets.

La primera fecha del concierto parecía que empezaba su fase final. Antes de despedirse, el artista recordó algunos de sus temas más antiguos en su adolescencia como No me puedes dejar así (Decídete 1983), Palabra de honor, Isabel y La chica del bikini azul (1984). Los mayores fanáticos se mantuvieron en pie en esta ocasión y ondearon los brazos.

Con información de El Tiempo

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