El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, justificó este miércoles su decisión de no presentarse a la reelección como la expresión de un elevado acto de generosidad y de sacrificio personal por el bien de sus compatriotas.

“La defensa de la democracia es más importante que ostentar cualquier cargo”, dijo Biden en un sentido discurso a la nación televisado desde el Despacho Oval en el que también defendió los logros de su presidencia y fijó los objetivos para los seis meses que aún le quedan por delante en la Casa Blanca. “Me da fuerza y alegría trabajar por el pueblo estadounidense. Pero la sagrada tarea de continuar perfeccionando nuestra Unión no puede ir sobre mí. Trata de usted. De su familia. De su futuro. De ‘Nosotros, el pueblo”.

“Somos una gran nación porque somos buena gente”, añadió en un discurso en el que presentó su relato de superación como la expresión del sueño americano de “un chico tartamudo de humildes orígenes”. Fueron poco más de 10 minutos llenos de referencias históricas, entre las que no faltó la famosa definición de Estados Unidos de Benjamin Franklin como “una república, siempre que sepamos mantenerla”. Si se echa a un lado, les dijo a sus compatriotas, lo hace precisamente con ese objetivo. “América está en un punto de inflexión”, sentenció.

Era la primera intervención formal del presidente desde que el pasado domingo anunció en la red social X su doble decisión de no empeñarse en mantener su candidatura a la presidencia y de respaldar a la vicepresidenta Kamala Harris, a la que definió en su discurso como como su sucesora en la cita con las urnas de noviembre.

La renuncia-bomba llegó al término de las larguísimas semanas que siguieron a su desastroso debate presidencial con el aspirante republicano, Donald Trump, tras el que surgieron las dudas sobre las aptitudes físicas y mentales de un hombre de 81 años para salir reelegido en las urnas y desempeñar el oficio más difícil del mundo durante cuatro años más.

Con información de El País

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