Boeing lanzó el miércoles por primera vez astronautas al espacio, sumándose a SpaceX como el segundo servicio de transporte para la NASA.

Dos pilotos de prueba de la NASA despegaron en la cápsula Starliner de Boeing rumbo a la Estación Espacial Internacional, los primeros en usar esa nueva aeronave.

Se espera que el viaje emprendido por Butch Willmore y Suni Williams tome 25 horas y concluya el jueves. Los astronautas pasarán poco más de una semana en el laboratorio en órbita antes de volver al Starliner para aterrizar el 14 de junio en un remoto lugar del desierto, en el oeste de Estados Unidos.

“¡Vámonos!”, dijo Wilmore pocos minutos después del despegue.

Media hora después, él y Williams se encontraban en órbita de manera segura y rumbo a la Estación Espacial. Mientras, en Cabo Cañaveral, los aliviados controladores de vuelo se pusieron de pie y aplaudieron. 

Después de todas las dificultades que condujeron al lanzamiento del miércoles, entre ellas dos cuentas regresivas suspendidas, todo salió bien antes y durante el despegue, provocando las felicitaciones de Elon Musk de SpaceX, y otros.

“Hoy, todo se alineó”, dijo el gerente de programa, Mark Nappi.

Con un retraso de varios años debido a fallas en el vehículo espacial, el debut de la tripulación del Starliner se produce mientras la empresa enfrenta problemas de seguridad no relacionados en su división de aviones.

Wilmore y Williams, capitanes jubilados de la Armada y antiguos residentes de la estación espacial, hicieron énfasis repetidamente, antes del lanzamiento, en que confiaban plenamente en la capacidad de Boeing de hacer las cosas bien en este vuelo de prueba. 

Paralizado por fallas en el software, el vuelo de prueba inicial no tripulado del Starliner en 2019 tuvo que repetirse antes de que la NASA permitiera el abordaje de sus astronautas. El nuevo intento en 2022 salió mucho mejor, pero después surgieron problemas con los paracaídas y se tuvo que retirar cinta inflamable de la cápsula.

El lanzamiento del miércoles fue el tercer intento con astronautas desde principios de mayo, y se produce después de un par de problemas relacionados con los cohetes, el más reciente ocurrido el fin de semana pasado. Una pequeña fuga de helio en el sistema de propulsión del vehículo también provocó retrasos, pero los directores decidieron que la fuga era manejable y no constituía un problema de seguridad.

“Sé que hemos recorrido un largo camino para estar aquí”, señaló Steve Stich, gerente del programa de tripulación comercial de la NASA antes del retraso del fin de semana.

Con información de: Diario La Calle 

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