La Marina británica informó sobre la presencia del buque espía ruso Yantar en aguas del Reino Unido por segunda vez en semanas. Este buque, conocido por sus capacidades para operar cerca de infraestructuras submarinas críticas, fue escoltado recientemente por el HMS Somerset mientras navegaba por el canal de la Mancha. Este evento se suma al registro de noviembre, cuando el Yantar ya había sido detectado “merodeando” en áreas sensibles antes de dirigirse al Mediterráneo.

El incidente ha intensificado las preocupaciones sobre el posible sabotaje ruso en aguas internacionales, especialmente en el contexto de tensión por Ucrania. En respuesta, el Reino Unido ha anunciado medidas reforzadas para proteger infraestructuras esenciales, incluyendo cables submarinos y otras redes críticas. El secretario de Defensa británico, John Healey, destacó la implementación de patrullas marítimas, vigilancia aérea y sistemas avanzados como el Nordic Warden, diseñado para detectar actividades hostiles.

Healey también emitió un mensaje contundente al presidente ruso Vladimir Putin, afirmando que el Reino Unido no tolerará operaciones secretas cerca de su territorio o el de la OTAN. Además, subrayó el compromiso de trabajar junto con aliados internacionales para prevenir amenazas y frenar la financiación de la invasión rusa en Ucrania. Este enfoque busca garantizar la seguridad regional y disuadir actividades que puedan poner en riesgo la infraestructura estratégica.

Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, evitó ofrecer detalles o comentarios significativos sobre el incidente durante una rueda de prensa. La continua vigilancia sobre las actividades del Yantar refleja una creciente preocupación por la seguridad marítima y las tensiones geopolíticas en Europa, en un momento crítico de la relación entre Rusia y Occidente.

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