A medida que envejecemos, los cambios en la producción de melanina y la textura del cabello hacen que necesitemos ajustar nuestra rutina de cuidado capilar para responder a nuevas necesidades. 

Uno de los cambios que más se suelen notar en el cabello con el paso del tiempo es la aparición de canas. Mantenerlas saludables y llenas de vida requiere una rutina de cuidado específica.

Lavar el pelo con canas con la frecuencia adecuada es muy importante para mantenerlo sano y evitar que adquiera un tono amarillento. La recomendación general es lavarlo 2-3 veces por semana para conservar los aceites naturales que lo hidratan y protegen. Lavar el cabello a diario puede hacerlo más seco y propenso a la fragilidad.

Si tu cuero cabelludo tiende a ser graso, puedes optar por un champú suave sin sulfatos en los días intermedios o usar un champú en seco para refrescar el cabello sin necesidad de lavarlo con agua.

En cambio, si tu cabello es seco, reducir la frecuencia de lavado a dos veces por semana será lo mejor para mantener la hidratación.

Con información de La Nación

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