El Apple Watch se ha convertido en el compañero inseparable de millones de personas. Hay una y mil razones por las que usarlo: salud, seguridad ante caídas o accidentes, tener las notificaciones más a mano… Son muchas las anécdotas en las que el Apple Watch le ha salvado la vida a alguien. Pero ahora que se cumplen diez años del primer Apple Watch, hay personas que están decidiendo dejarlo de lado.

Lo que comenzó como algo que nos empujaba a movernos más y salir del sofá, ha terminado para algunos como una fuente de estrés innecesario. No cerrar los famosos anillos de actividad se ha convertido en una obsesión que está llevando a algunos usuarios a quitarse el Apple Watch de la muñeca.

Los anillos de actividad del Apple Watch (Movimiento, Ejercicio y De pie) fueron diseñados para fomentar hábitos saludables, evitar el sedentarismo y ayudarnos a llevar un estilo de vida más activo. Sin embargo, para algunos usuarios, estos objetivos se sienten más como una obligación que como un estímulo.

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