Conocida como uno de los más antiguos cereales del mundo, la cebada es rica en múltiples propiedades y beneficios para el organismo; es por ello que los especialistas siempre lo incluyen en la dieta de deportistas, personas con cansancio crónico, y estudiantes o trabajadores con gran desgaste intelectual.

Entre algunos de los beneficios que la cebada aporta al organismo se encuentra la mejora de salud intestinal, prevenir el envejecimiento celular y aumentar su energía. Este grano es capaz de reemplazar al arroz o al trigo y sumar a la dieta cotidiana mayor variedad de alimentos.

Otras de sus virtudes es que “estimula la función del tránsito intestinal y regula el metabolismo y el desarrollo saludable de la microbiota, un conjunto de microorganismos alojados en el colon que se ocupan de regular las funciones del organismo y mantenerlo en equilibrio”, explica Yael Hasbani, health coach, especialista en Nutrición Holística. A su vez, este nutriente nivela el colesterol malo (LDL) en sangre y de esta manera protege el corazón.

La cebada surgió en las zonas aledañas de Egipto e Israel alrededor del 5000 a. C

La licenciada en Nutrición y vocal titular de la Asociación Argentina de Nutrición, Silvina Tasat, comenta que dentro de esta familia de alimentos de cereales integrales también se encuentra el arroz, la avena, el centeno, el maíz, el trigo y el mijo, ricos en carbohidratos complejos que actúan como fuente de energía y, fibra, “ideal para personas que sufren diabetes o para quienes buscan controlar su peso corporal”.

Además, la cebada es una gran fuente de minerales como el calcio, cuya proporción es de entre 29 y 33 miligramos cada 100 gramos de cebada.  En este sentido, datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés), recomienda que para bebés de hasta seis meses su ingesta sea de 200 miligramos diarios y tanto para adultos mayores como mujeres menopáusicas de 1200 miligramos todos los días.

La cebada debe ser combinada con legumbres para formar una proteina completa.

Respecto de su origen, se cree que la cebada surgió en las zonas aledañas de Egipto e Israel alrededor del 5000 a. C. En ese entonces, su uso estaba destinado a celebraciones, eventos religiosos y hasta se usaba como ofrendas para los dioses. Con el tiempo y producto de sus vastas propiedades, se la empezó a emplear en tratamientos médicos. Con el paso de los años y debido a las constantes migraciones e invasiones, este grano cruzó fronteras y desembarcó en la Mesopotamia donde se adoptó como moneda; luego conquistó el territorio asiático, precisamente China en el año 2800 a. C.

Por su parte, la doctora Analía Yamaguchi, especialista en Nutrición del Hospital Italiano, cuenta que las personas celíacas deben evitarla a rajatabla debido a que es un alimento con gluten. Por ende “quienes padecen esta condición deben abstenerse de comerla porque se les puede desencadenar una respuesta inmunológica dañina en el organismo”, dice la experta. Sumado a ello, la médica agrega que quienes son intolerantes al TACC o alérgicos a los granos, también deben restringir su ingesta.

La cebada es una opción más dentro del inmenso mundo de los cereales integrales. Un alimento que proporciona múltiples beneficios al organismo, accesible y de fácil cocción. Una alternativa para sumar a una alimentación natural y saludable y complementar la ingesta de nutrientes.

Con información de La Nación

¿Qué opinas de esto?