En lo que va de 2023, la banca de América Latina ha continuado enfrentándose a un entorno desafiante, con altas tasas de interés y con la calidad de los activos deteriorándose constantemente.

Ante este escenario, la clasificadora S&P Global hizo un estudio para analizar el panorama bancario en la región en el que concluyó, entre otras cosas, que “la resiliencia de la industria afronta varias pruebas: tasas de incertidumbre y debilidad del sector inmobiliario”.

En el análisis por país, Chile resultó ser el mercado que muestra el menor nivel de riesgo en la industria, con un puntaje de 3 sobre 10 (siendo éste el máximo), aun cuando la firma reconoció que “la débil economía y las persistentes tasas de interés más altas continuarán presionando la rentabilidad”.

Según S&P, es probable que en ese país la expansión “del crédito se modere en un contexto de lento crecimiento económico” al que se suma la incertidumbre en torno a las discusiones sobre varias reformas. La situación interna “mantendrá las inversiones restringidas”, dice el informe.

En este sentido, la clasificadora advirtió que los principales desafíos para la industria bancaria chilena continúan siendo «la inflación persistente, los costos de financiamiento altos y los límites para transferir esos costos a los precios.

Por ello, esperamos que la calidad de activos de los bancos chilenos empeore», además de la reducción del ingreso disponible de los consumidores.

“Por ello, esperamos que la calidad de activos de los bancos chilenos empeore”, señaló.Pese a esto, S&P continúa viendo un crecimiento de la cartera de créditos, de 7% en 2023 y de 8% en 2024.

Con información de La República

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