El probelma territorial entre China y Japón por las islas Senkaku, conocidas como Diaoyu en China, continúa sin resolverse después de más de 130 años. En 2018, China comenzó a instalar boyas en la zona económica exclusiva de Japón en el Mar de China Oriental, cerca de las islas en disputa. Estas boyas, que llevan la «bandera» china, han aumentado en número, enviando un claro mensaje sobre el reclamo de China de que las islas les pertenecen desde hace siglos. Esta acción forma parte de una estrategia para reafirmar su reclamo territorial.
Históricamente, las tensiones por las islas Senkaku se remontan al siglo XIX, cuando Japón las anexó en 1895 tras la Primera Guerra Sino-japonesa. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos administró las islas hasta 1972, cuando las devolvió a Japón, generando protestas de China y Taiwán. La disputa se intensificó en 2012 cuando Japón nacionalizó algunas de las islas, lo que provocó fuertes reacciones en China y un aumento de la presencia militar y patrullas marítimas en la zona, manteniendo la disputa como un foco de tensión en Asia Oriental.
En un gesto diplomático reciente, China retiró una de las boyas colocadas en la zona económica exclusiva de Japón, en aparente preparación para una cumbre entre los líderes de ambos países. Sin embargo, la situación en el Mar de China Oriental sigue siendo tensa, con frecuentes incursiones de barcos gubernamentales chinos en aguas territoriales japonesas. A pesar de los gestos de aproximación, la constante presencia de buques chinos sugiere que Pekín continuará manteniendo presión sobre su reclamo territorial en las islas Senkaku.
Fuente Xataka









