Estados Unidos y China se han visto las caras en los prolegómenos de la cumbre del G-20 y han apartado por unas horas sus profundas diferencias para apostar por el diálogo y la desactivación de las crisis mundiales a través del contacto de sus líderes, los presidentes Joe Biden y Xi Jinping.

Sin embargo, y a pesar de las buenas palabras pronunciadas por ambos mandatarios en Bali (Indonesia), las brechas que existen entre los dos países son muy profundas y su disputa por la hegemonía en la región de Asia-Pacífico no parece que vaya a remitir en los próximos tiempos.

«Compartimos la responsabilidad de demostrar que China y Estados Unidos pueden gestionar sus diferencias a fin de evitar que la competición entre los dos país se pueda convertir en un conflicto», afirmó Biden. Al concluir el encuentro de tres horas, el presidente estadounidense subrayó que «no es necesario preocuparse por una nueva Guerra Fría».

«Vamos a competir fuerte, pero no estoy buscando el conflicto», agregó el presidente estadounidense.

Sin embargo, Biden y Xi reconocieron que el apoyo estadounidense a Taiwán es el principal escollo en sus relaciones.

Con información de Publico.es

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