Al despertarte, al dormirte, mientras vas al trabajo, durante la comida, cuando caminas, mientras ves televisión y antes de dormir miras el celular, esto, se convirtió en una salida de la realidad para muchos y para otros una extensión de su cuerpo, afectando de una u otra forma, las relaciones interpersonales y la salud mental.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, el 96 % de las familias cuentan con mínimo un teléfono celular y el 77 % de las personas que acceden a internet lo hacen a través de este dispositivo.
Basta con ver como en una reunión de amigos nadie se despega de su celular, mientras se estudia se mira constantemente y hasta cuando se come en familia las personas se alienan en sus móviles, ya casi no comparten, ni saben cómo les fue a los demás en su día.
La problemática que se genera en torno al uso de estos dispositivos inicia cuando para algunos individuos este aparato se convierte en algo indispensable en sus vidas, de allí surge según la EPS Sanitas “un nuevo elenco de trastornos”.
En el momento en el que comiences a presentar ansiedad porque no tienes tu celular a la mano, ya sea porque se te descargó, lo dejaste en casa, entre otros, te darás cuenta de que te volviste dependiente de él, a tal punto de estresarte o estar malhumorado.
Además, uno de los momentos menos recomendables para utilizar el celular es mientras se está comiendo, pues según un estudio realizado por la Universidad de Kioto a 213 estudiantes japonesas entre 18 y 20 años muestra que las que comían mirando el móvil aumentaron de peso tres kilos. La razón de esta subida de peso es que estar mirando el celular desconcentra al cerebro y hace que no funcione efectivamente en la función saciante que hace que dejemos de comer.
Asimismo, para los expertos de la salud, los individuos que sienten miedo a estar sin celular o a desconectarse de cualquier dispositivo móvil con internet padecen de: Nomofobia.
Con información de Porque quiero estar bien









