Pensar en el futuro y construir en la mente escenarios hipotéticos de hechos que quizás nunca lleguen a ocurrir, puede afectar de forma considerable la salud mental de las personas, sobre todo si esos pensamientos ocurren con frecuencia en la noche y alteran las horas de sueño. Todo esto puede ser síntoma de que se padece ansiedad. 

La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como un estado de bienestar en el que cada individuo desarrolla su potencial y enfrenta situaciones de estrés que se presentan en la vida cotidiana. 

“No importa la condición que tengas, si tú te sientes capaz de afrontar todas las cosas que puedes experimentar durante tu día a día, tú puedes gozar de salud mental”, explica para El Diario la psicóloga Axelis Castillo, quien trabaja en el área de asesoramiento académico del Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano de la UCAB.

Castillo agrega que tener salud mental es sinónimo de resiliencia, ya que puede pasar por adversidades o momentos muy complejos en su vida y no decaer por eso.

También experimentas rabia, tristeza, experimentas cualquier otra emoción que podría ser displacentera, pero te sientes en la capacidad de poder manejarlas”, señala.

Sin embargo, aclara que no necesariamente se debe pasar por un hecho complejo para poder decir que goza de salud mental. Aunque reconoce que los que han enfrentado problemas adversos, logran desarrollar recursos psicológicos que les permiten superarlos.

La psicóloga Rosalba Rodríguez Cruz explica que quienes tiene mayor flexibilidad pueden tener respuestas más adaptativas, mientras que las perfeccionistas o las que poseen rasgos obsesivos con baja tolerancia a la frustración pueden experimentar mayor malestar emocional en entornos complejos.

“La gestión de las propias emociones es una habilidad que puede estar más desarrollada en algunas personas que en otras. Las que tienen más recursos psicológicos para identificar sus emociones y gestionarlas pueden encontrar mejores respuestas a las exigencias del entorno que las que no tienen tantos recursos cognitivos y afectivos”, enfatizó en entrevista para El Diario.

Rodríguez añade que las emociones tienen una función adaptativa, una finalidad, y que en la medida en que se reconozcan tendrán mayor bienestar.

“Tradicionalmente, hay una mayor preferencia por las emociones que nos hacen sentir bien y se nos enseña que sentir miedo, tristeza o rabia es penado socialmente. Sin embargo, también ellas tienen una razón de ser: la del miedo es protegernos de amenazas y peligros; la tristeza es aprender de los errores y asumir las pérdidas, y la rabia nos prepara para la acción defensiva, permitiéndonos convertir un obstáculo en un reto”, dijo la psicóloga.

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