Un turista argentino falleciö este sábado en Hawaii, Estados Unidos, tras saltar de un acantilado conocido como Spitting Cave. El joven, identificado como Santiago Bourdieu, era docente en el colegio St Nicholas’ School, de Olivos, y jugaba al rugby en el San Isidro Club (SIC), donde también se desempeñaba como preparador físico en las divisiones inferiores.

El momento trágico en que Santiago se lanzó y los instantes posteriores de su búsqueda, fueron registrados por otro turista presente en el lugar, quien lo subió a su cuenta de Instagran. “Día triste en Spitting Cave, donde un hombre saltó y no volvió a la superficie. Otras personas que estaban con él intentaron encontrarlo sin éxito porque no contaban con una máscara apropiada para sumergirse en el agua”.

“Estuvo debajo por 15 minutos hasta que los equipos de HFD Ocean Safety pudieron encontrarlo y sacarlo”, agregó. Además aseguró que quienes estaban con él en ese momento hablaban alemán y tenían una barrera idiomática con los rescatistas.

Según se relata en el posteo, el salto se produjo a las 6.07 de la tarde, hora local y a las 6.22, ya era trasladado en una moto de agua hasta la costa. El joven fue llevado a la bahía de Maunalua, donde le practicaron maniobras de RCP, y fue ingresado a un hospital local donde luego falleciö.

El acantilado Spitting Cave tiene aproximadamente 18 metros, se encuentra en la isla de Oahu, Hawaii, en el vecindario de Portlock, al este de Honolulu. La mejor forma de llegar a la isla en el Pacífico Central es a través del Aeropuerto Internacional Daniel K. Inouye (HNL), también conocido como Aeropuerto Internacional de Honolulu.

Se caracteriza por tener olas fuertes y difíciles de prever. Además, tiene forma de cueva, por la cual emana agua cada vez que las corrientes chocan contra ella. De allí deriva su nombre, “Cueva que escupe”. Es un destino frecuente entre quienes buscan una experiencia cargada de adrenalina y aventura, aunque las autoridades a menudo advierten a los turistas acerca de lo peligroso que puede resultar el lugar.

La seguridad oceánica alertó de 52 incidentes en la zona desde 2020 hasta la fecha entre los que se incluyen ahogamientos y gente que pudo sobrevivir. Incluso hay placas que recuerdan a quienes perdieron la vida.

Además de los riesgosos saltos, Spitting Cave es un lugar apropiado para tomar fotografías, los atardeceres brindan excelentes vistas del Océano Pacífico, a la vez que el escenario brinda la oportunidad de avistar animales marinos, como tortugas y delfines.

Con información de La Nación

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