Se descubrió que nuestro círculo de amistades está claramente condicionado por las escasas oportunidades que se nos presentan a lo largo de nuestra vida para conocer, de verdad, y sobre todo una vez encontramos la estabilidad, a nuevas personas que puedan acabar accediendo a este coto privado.
Algo que el Dr. Mollenhorst explica indicando que «habitualmente establecemos nuevas relaciones en los mismos entornos en los que conocimos a nuestros antiguos amigos», lo que estrecha notablemente el margen de ampliación de nuestros círculos, dificultando a su vez la posibilidad de acceder a nuevos escenarios vitales en los que seguir desarrollándonos.
Según se afirma en las conclusiones de este estudio, sólo el 48% de los que consideramos amigos permanecerá a nuestro lado transcurridos siete años y sólo un 30% de nuestros conocidos logrará mantener su estatus pasado este periodo de tiempo. Al parecer, si las distintas pruebas a las que se ve sometida cualquier relación durante esos siete años no logran dinamitarla, difícilmente se perderá pasado en el futuro.
¿Cuáles son las amistades que más duran?
Además del trabajo del investigador de la Universidad de Utrecht, en busca de descifrar la fórmula capaz de predecir la duración de la amistad, el físico húngaro Tamas Vicsek se lanzaba por su lado a estudiar la evolución de las relaciones sociales. Lo hacía analizando las redes de 30.000 voluntarios, además de las listas de contactos de los teléfonos móviles de otros cuatro millones de usuarios.
Después de mucho tiempo de estudio, el profesor Vicsek llegaba a la conclusión de que los grandes grupos de amigos logran perdurar más en el tiempo si algunos de los miembros se renuevan con el paso del tiempo. En éstos, la capacidad de adaptabilidad de los que permanecen actúa como pegamento social generando vínculos muy potentes entre los que se mantienen en él.
Por otro lado, el investigador exponía también que aquellos grupos de amistades formados por pocos miembros se revelan como más estables, persistiendo su cohesión durante más tiempo que los más nutridos, siempre y cuando las unidades que los integran sean capaces de mantenerse unidas frente a las distintas adversidades que encuentran.
En resumen, la ciencia parece haber demostrado que casi la mitad de los íntimos no lograrán seguir siéndolo más allá de siete años. Durante este periodo, nuestros círculos más cercanos se renovarán mayoritariamente. Así pues, aquellos que sean capaces de mantener ese vínculo durante al menos siete años, ya lo saben, casi con toda seguridad podrán afirmar que quien tienen a su lado es un amigo para toda la vida.
Con información de: Amp









