Los neurólogos se han enfrentado a un grupo de casos de esclerosis lateral amiotrófica en Francia, donde el gusto por un hongo silvestre tóxico podría ser la respuesta.

La carretera cambia de sentido una y otra vez a medida que asciende hacia Montchavin, situado en los Alpes franceses, a 1.200 metros sobre el nivel del mar. Este pueblo de montaña, que se convirtió en estación de esquí en los años setenta, está salpicado de chalés de madera y situado en medio de un vasto complejo de esquí conocido como Paradiski, uno de los más grandes del mundo.

Bien conocido por esquiadores y alpinistas, Montchavin también ha captado la atención de investigadores médicos por ser el lugar donde se concentra una enfermëdad neurológica devastadora, la esclerosis lateral amiotrófica. Provocada por la pérdida progresiva de la función nerviosa del cerebro, la médula espinal y las neuronas motoras de las extremidades y el tórax, que conduce a la parálisis y la muërte, es una enfermëdad poco frecuente y de distribución bastante uniforme en todo el mundo: afecta a dos o tres nuevas personas de cada 100.000 al año.

El pelïgro también se aplica a los que comen los hongos por error, pensando que están disfrutando de la verdadera morilla, Morchella esculenta, que tiene un parecido superficial con su prima más venënosa.

En su análisis más reciente de la ELA en la población, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermëdades situaron a Michigan en el puesto número seis de los Estados Unidos, con una prevalencia ajustada por edad de 5,3 casos por cada 100.000 habitantes (la media estadounidense era de 4,4).

Con información de: El País

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