Cierra la embajada de Corea del Norte en España tras una agitada década que ha incluido la expulsión del titular y un mediático asalto, corolario de un país heterodoxo también más allá de sus fronteras. Su final fue avanzado en una sucinta nota del Partido Comunista de los Pueblos de España y ha sido corroborado hoy por la agencia de noticias oficial surcoreana, Yonhap, sin aclarar la razón. La más probable es la presupuestaria.
Su embajador interino, So Yun Sok, informó la semana pasada de la clausura de la delegación y aclaró que la de Italia asumirá los asuntos diplomáticos con España. La decisión llega después de que los embajadores norcoreanos en Uganda y Angola también hicieran las maletas y cuando, según la prensa japonesa, es inminente el cierre del consulado en Hong Kong.
La prensa surcoreana sostiene que Pionyang podría sacrificar una docena de sus 53 delegaciones diplomáticas (47 embajadas, tres consulados y tres oficinas de representación) en los 159 países con los que mantiene relaciones oficiales.
Economía en crisis
La retirada a los cuarteles responde al agravamiento de la endémica crisis económica del país, según Seúl. Su Ministerio de Unificación sostiene que Pionyang carece ya de fondos para sufragarlos porque las últimas sanciones internacionales impuestos por su programa armamentístico han dificultado la entrada de divisas desde el extranjero.
A muchas delegaciones se les imponía la autofinanciación, lo que obligaba a negocios no siempre cristalinos para cubrir sus gastos y enviar a Pionyang los excedentes. No igualan los embajadores norcoreanos las condiciones económicas del gremio diplomático pero sus vidas eran más desahogadas que en su país. Décadas atrás, especialmente en los países escandinavos, las embajadas norcoreanas se empleaban en cualquier comercio ilegal para canalizar fondos hacia Pionyang.
Sobre la economía norcoreana, que nunca fue boyante, se formó en los últimos años la tormenta perfecta. El corononavirus aconsejó al gobierno cerrar sus fronteras, asumida la incapacidad de su sistema sanitario para bregar con una pandemia, finiquitando el turismo y el comercio chino. Las últimas sanciones por sus lanzamientos de misiles, enterradas ya las negociaciones por su desnuclearización, han derribado sus cuentas.
Con información de El Periódico









