El inicio del Año de Jubileo en el Táchira marcó el comienzo de la renovación y el camino del peregrino de la esperanza para compartir en cada paso la vida que viene de Dios.
Así lo explicó monseñor Lisandro Rivas, obispo de la Diócesis de San Cristóbal, al concluir la misa que permitió abrir la Puerta Santa en la Catedral de San Cristóbal.
“Este año, nos compromete a todos a trabajar por la esperanza, a trabajar por un mundo mejor, a apostar no por la muertë, sino por la vida. A apostar no por el individualismo sino por la confraternidad, por todo aquello que nos une y nos hace cada vez más fuertes, sobre todo en esa fe por un Dios que camina a nuestro lado”.
Para el máximo jerarca de la iglesia del Táchira, este año también debe marcar el camino de la patria venezolana, “con una Venezuela colmada de bendiciones”.
Recordó que el Papa Francisco ha invitado a todos a hacer de este año 2025 una experiencia de hermandad, de cercanía, de estar con los que sufren, con los que se sienten solos, con los que están angustiados, preocupados, “debemos apostar por el bien común de nuestros hermanos y hermanas”.
El obispo encontró una iglesia centenaria que ha hecho un camino extraordinario. Destacó que el Táchira es un pueblo de profundas raíces cristianas, humanas, de un compromiso que no se queda ensimismo sino que abre el corazón.
Con información de: Últimas Noticias









